Hachikō (1923): el akita que esperó 9 años en la estación de Shibuya

Hay perros famosos por hacer algo extraordinario una vez. Hachikō es famoso por hacer algo ordinario — ir a la estación a recibir a su dueño — todos los días durante nueve años, nueve meses y quince días. Después de que su dueño ya estuviera muerto.
Un cachorro de Akita
Hachikō nació el 10 de noviembre de 1923 en una granja de la prefectura de Akita (norte de Honshu, Japón), en la región donde se cría desde el siglo XVII el akita inu — un perro de tipo spitz, color trigo, originalmente usado para cazar oso y jabalí. Sus padres fueron Ōshinai-yama-gō y Goma-gō.
En enero de 1924, con dos meses, fue enviado a Tokio en tren para entregárselo a su nuevo dueño: Hidesaburō Ueno, profesor de ingeniería agrícola en la Universidad Imperial de Tokio. Ueno era un apasionado de los akita y llevaba años intentando conseguir uno de pureza genealógica. El cachorro recibió el nombre Hachi («ocho» en japonés, número de la suerte en su cultura) con el sufijo honorífico「kō」.
La rutina diaria
Cada mañana Hachikō acompañaba a Ueno hasta la estación de tren de Shibuya, le veía partir hacia el campus, y volvía a casa. Cada tarde, sobre las 4, volvía solo a la estación a esperar el tren de regreso. Lo hacía sin que nadie se lo pidiera. Los empleados de la estación y los vendedores del entorno le conocían y le daban restos de comida.
21 de mayo de 1925
Esa tarde, durante una clase, Ueno sufrió una hemorragia cerebral masiva y murió a los 53 años. Hachikō, que ese día estaba en Shibuya como siempre, esperó hasta bien entrada la noche. Volvió a la mañana siguiente. Y a la siguiente. Y a la siguiente.
La familia de Ueno lo recogió y se lo llevó a vivir con familiares fuera de Tokio. Hachikō escapaba una y otra vez para volver a la antigua casa, y de ahí a la estación. Tras varios intentos lo dejaron quedarse con un antiguo jardinero de Ueno cerca de Shibuya. A partir de entonces, cada tarde durante 9 años, 9 meses y 15 días, Hachikō recorrió el mismo trayecto hasta la estación, se sentó en el mismo punto, y esperó al tren de las 4.
Genealogía
3 generacionesLa fama nacional
En 1932, el periodista Hirokichi Saitō — que había estudiado akitas durante años — publicó un reportaje en el periódico Asahi Shimbun titulado «La conmovedora historia del viejo perro: aún espera a su amo durante siete años». El artículo convirtió a Hachikō en un símbolo nacional. Los maestros lo usaban en clase como ejemplo de lealtad y fidelidad (虫義, chūgi, una virtud confuciana japonesa).
En abril de 1934, mientras Hachikō aún vivía, se inauguró una estatua suya en bronce en la misma estación, en presencia del propio perro. El escultor fue Teru Andō.
La muerte
Hachikō murió el 8 de marzo de 1935 a los 11 años. Se encontró su cuerpo en una calle cerca de la estación. La autopsia reveló: filaria y cáncer terminal. Pero también, en el estómago, cuatro pinchos de yakitori (su comida favorita) que aún no había digerido.
Su cuerpo fue embalsamado y se exhibe hoy en el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia de Tokio. Sus restos óseos fueron enterrados junto a los de Ueno en el cementerio de Aoyama.
La estatua y el símbolo
- La estatua original de 1934 fue fundida durante la Segunda Guerra Mundial para hacer munición
- La actual, en la estación de Shibuya, es de 1948 — réplica del escultor Takeshi Andō (hijo del original)
- La salida de la estación que da a la plaza se llama «Hachikō Exit» desde 1948. Sigue siendo el punto de encuentro más popular de Tokio
- Cada año, el 8 de marzo (aniversario de su muerte) se celebra una ceremonia en la estatua
El akita inu después de Hachikō
La popularidad de Hachikō a finales de los años 30 disparó la demanda de akita inu en Japón. Esa demanda, paradójicamente, casi destruyó la raza: durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno japonés ordenó el sacrificio masivo de perros grandes (excepto pastores alemanes, considerados militares). Solo unos pocos criadores escondieron sus akitas en zonas rurales.
Tras la guerra quedaban menos de 100 akita inu puros. Los que sobrevivieron son los antecesores del akita inu moderno (la línea «Akita Japonés» del FCI). Los soldados americanos se llevaron también ejemplares mestizos con pastor alemán que dieron origen al American Akita (raza diferenciada por la FCI en 1999).
Si vas alguna vez a Shibuya, la estatua sigue ahí. Y delante de ella, casi siempre, hay gente esperando.


